miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los juegos de hace fu vuelven por las fiestas de Quito

“Toma todo” gritaron los cuatro niños que jugaban la perinola mientras se escuchaba el sonido de los baleros que coordinaban con las lanzadas de los trompos, por ahí los saltos de los jugadores de la rayuela, las pelotas saltarinas de las macatetas y las canicas que iban de un lado a otro en el juego de los cocos. Este fue el escenario el 6 de diciembre en las instalaciones del Quincentro. La algarabía y las risas daban la sensación de estar en los barrios históricos de Quito. Sara, Carmen, Marcelo y Cristian son los promotores de esta idea.

Con todo el sentimiento quiteño los cuatro jóvenes festejaron a la capital con entusiasmo y con los juegos populares de nuestra hermosa ciudad. A las quince horas, Sara se alista con el disfraz de perinola y Marcelo de trompo para ser los personajes que inviten a la gente a festejar a la Carita de Dios con diversión y sin dejar a un lado los tradicionales juegos. Cristian y Carmen preparan las lonas de colores y sus mesitas para ubicar los puestos de los juegos.

Como primer set, está el espacio designado para la rayuela, Sara juega con tres niños y un adulto, pues este recreo es para todo público, niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. Cabe recalcar, que las sonrisas de todos llenaba el lugar con un ambiente antiguo y muy colonial, ya que los viejitos disfrutaban recordando sus momentos de infancia mientras que los niños comentaban que sus habilidades para estos juegos fueron enseñadas por sus padres. Cristian, el responsable de los cocos hace integración entre 5 participantes, y les recordaba que la persona ganadora se lleva una bolsa de golosinas típicas de Quito, que incluía los turrones, barriletes, mistelas y más. “Los cocos” consiste en sacar a las canicas del interior de un círculo trazado en la tierra y se debe eliminar de un pepo (golpe) a los adversarios.

La macateta y la perinola trajo memorias del pasado a varias señoras, que a pesar de tener que sentarse en el suelo rodeadas de toda la audiencia decidieron jugar como en los tiempos de su niñez. Carmen explicaba las instrucciones a los jugadores y reía junto a niños que asombrados de las maniobras de los adultos deseaban pasar el tiempo con la macateta. Asimismo, la gente que rodeaba la competencia, veían muy concentrados la maña de cada participante para coger la pelota saltarina. Por otro lado, la perinola fue el juego popular que divirtió a todos empezando desde los más pequeños de cuatro hasta los ancianos de setenta y cinco años.

Marcelo, el trompo en vida, deleitó al público con sus trucos. De tal manera, que grandes y chicos querían ser en ese momento como él. Aquí se compartió el espacio con el balero, el juego más ansiado de todos los varones, y durante su entretenimiento cada persona contaba las veces que la esfera se embocaba en el palo, con el fin de ser ganadores. Además, la espera por jugar el balero no fue un problema, ya que como no había tanta cantidad de ellos, la gente miraba el espectáculo sin preocuparse del tiempo, porque las ganas de divertirse con los juegos populares estaban presentes.

Finalmente, la tarde se hizo noche y las personas continuaban jugando, la gente quería seguía con la fiebre de las fiestas quiteñas y los deseos de compartir un día de diversión junto a sus familiares y amigos aún no terminaba. Los admiradores no estaban de acuerdo en que Sara, Carmen Marcelo y Cristian retiren los juegos populares, ya que fue una experiencia llena de recuerdos y vivencias pasadas, que hizo inmortalizar una vez más los juegos de hace fu. (Carmen)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Dónde prefieres hacer un fin de semana?